3.3 Andalucía

 



 
                          Fachada con Alfiz

Elaboración propia

Palacio de Marqués de la Algaba

                                Artesonado

 

 

Andalucía

La conquista de Córdoba en 1236 y la de Sevilla en 1248 supone la creación de centros mudéjares de gran interés, pues las construcciones cristianas aprovechan, como es lógico, la mano de obra musulmana con gran intensidad, utilizando formas islámicas que evolucionan con independencia.

 


 Elaboración propia

 


Las construcciones religiosas siguen modelos góticos en plantas y estructuras, se enriquecen con labores de yeserías y techumbres de gran belleza. Son de gran interés  las iglesias cordobesas generalmente de tres naves, con arcos apuntados, techumbre en las naves y cabecera con crucería, que  en las sevillanas es frecuente su sustitución por bóvedas con lacerías.

Sobresalen las cordobesas de San Pablo, en cuya sacristía encontramos una bóveda de crucería califal, la de Santa Marina, San Miguel, San Lorenzo y la Magdalena, además de la capilla de San Bartolomé.

En Sevilla, son importantes las de Santa Marina, San Marcos, San Pablo y Omnium Sanctorum, y en Lebrija la de Santa María, del siglo XIII. Son muy características las torres sevillanas con decoración de red de rombos, a imitación de la Giralda y los claustros de la Rábida y Santiponce.


Entre las capillas destaca la capilla real de la mezquita de Córdoba, en la que se funden las labores de la época de Alfonso X, de hacia 1260, con las de la reforma de Enrique II, en 1371, pues de corresponder su decoración y bóveda de crucería a la fundación de Alfonso X tendríamos el ejemplo para otros monumentos de Burgos y Toledo.


La arquitectura civil está fundamentalmente representada por el Alcázar de Sevilla, reconstruido por Pedro I a mediados del siglo XIV, en el que sobresalen la portada y el gran Salón de Embajadores, con techumbre esférica de 1427, cubierto con una riquísima decoración, como los salones contiguos, en todo parejo a las obras granadinas. Palacio de los Marqueses de la Algaba, hoy convertido en museo y centro de interpretación del mudéjar.

Asimismo son representativas buen número de fortificaciones, entre ellas la torre de Don Fadrique en Sevilla, los alcázares de Carmona, de Córdoba, la torre del Carpio y los castillos de Alcalá de Guadaira y de San Romualdo en San Fernando (Cádiz), que se inspira directamente en el modelo musulmán.


Imagen de WikimediaCommons bajo CC

Detalle de los Reales Alcázares de Sevilla 

 

Los pueblos del norte de Granada, por ejemplo, acogen iglesias construidas en el siglo XIV, deudoras de aquel estilo, en cuyas fábricas exteriores abundaba el ladrillo visto, las labores cerámicas, el yeso cincelado, el arco de herradura, el alfarje y la lacería. El Dios cristiano parecía cómodo entre las labores estéticas que muy poco tiempo antes habían pregonado los adoradores de Alá.


Algo muy parecido ocurre en los pueblos blancos y escondidos de La Axarquía malagueña. Antes de decretarse su definitiva expulsión, aquellos moriscos exiliados del desaparecido reino nazarí de Granada confortaron su alma edificando iglesias cristianas bajo el aliento estético de sus antepasados. Los pueblos de la Axarquía están concebidos como patrimonios perennes del arte mudéjar. El trazado de sus calles, la irregularidad y asimetría de sus plazas, la personalidad de sus pretéritas viviendas están llamadas a mostrar al viajero el carácter más íntimo del que hicieron gala los últimos mudéjares.

 

 

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